Cinco formas de hacer más llevaderas las fiestas en pareja

Llega la temporada del muérdago y el acebo, la música navideña empieza a sonar por toda la casa y marca el tono de la velada. A primera vista todo parece estar en orden y resultar encantador: los niños tienen ese brillo festivo en los ojos, la cocina está llena de fragancias deliciosas, e incluso las mascotas de la casa se han portado bien últimamente. Pero, durante las vacaciones, ¿la pareja está realmente contenta?
Las fiestas son agradables, pero también pueden ser similares a navegar por un campo de minas en combate: si se da un paso en falso, todo puede arder. En esta época del año hay más vulnerabilidad, y no ser consciente de las trampas habituales puede dañar de forma significativa una relación, incluso cuando la intención de fondo es buena por ambas partes. Con esa idea en mente, estas son cinco sugerencias que pueden ayudar a hacer más llevaderas las fiestas en pareja.
1. Servir de amortiguador ante los factores de estrés
Siempre existe algún tipo de conflicto, incluso en las mejores familias, entre la gente más agradable. La familia política suele ser una de las fuentes más comunes de tensión en estas fechas: conviene tenerlo presente cuando una persona está preparando la comida navideña y otro familiar aparece por allí ofreciendo consejos "útiles" sobre cómo hacerlo. Esto suele dar como resultado justo lo contrario de unas vacaciones tranquilas en pareja, y puede arrastrar la tensión al resto de la reunión si no se gestiona a tiempo.
Conviene vigilar el lenguaje corporal y el tono de voz, y si se nota o se escucha que la tensión aumenta, es el momento de desviar con suavidad a la persona que genera el roce fuera de la habitación, por ejemplo preguntándole por algún recuerdo navideño de su infancia. Es una estrategia conocida como prevención de conflictos, y resulta útil aprenderla y ponerla en práctica cuando hace falta.
2. Ayudar con algunas de las tareas
Aunque durante las fiestas parezca que la realidad queda en suspenso y que se pudiera pasar del Día de Acción de Gracias al Día de Año Nuevo como en un país de los sueños, sin obligaciones a la vista, la verdad es que la vida y todos sus elementos cotidianos continúan exactamente igual que el resto del año. La lista de tareas domésticas suele triplicarse casi con toda seguridad durante estas fechas, así que colaborar y ir más allá de lo que se pide ayuda a aliviar ese peso: asumir algunas de las responsabilidades que normalmente se manejan en la casa es un gesto muy valorado, sobre todo si al volver de hacer la compra la casa ya está lista para recibir visitas.
3. Permitir que se verbalicen las emociones
Las fiestas pueden ser un momento estresante que concita muchos recuerdos y costumbres, de la infancia y de años anteriores. No todos esos recuerdos son agradables, y para muchas personas esta época del año puede resultar especialmente difícil, incluso traumática, por pérdidas o cambios vividos en fechas similares. La tristeza e incluso la desesperación son frecuentes durante las fiestas, y quien las siente necesita expresar esos sentimientos, sin que se intente "arreglarlos" de inmediato ni minimizarlos. Lo que suele necesitarse es un hombro sobre el que apoyarse, así como saber que se es querida y valorada, con la confianza de que la otra persona está ahí, que escucha sin juzgar y que permite experimentar lo que sea que se esté sintiendo en ese momento, sin prisa por pasar página.
4. Ocupar a los niños en otra actividad
Antes de que llegue la familia, suele quedar pendiente terminar la lista de la compra, recoger la mantelería de la tintorería y volver una vez más a la tienda de comestibles. Todo esto resulta mucho más fácil de llevar a cabo cuando no hay que hacerlo con un niño pequeño en un brazo y otro más mayor, lleno de energía, reclamando atención al mismo tiempo, mientras el reloj sigue corriendo hacia la hora de la cena.
Sacar a los niños a hacer una actividad divertida ayuda a liberar ese tiempo: ir al parque, jugar con los trineos si el clima es frío, preparar chocolate caliente o leer cuentos de Navidad son opciones sencillas. Cualquier cosa que permita ganar tiempo para reducir el nivel de estrés general resulta útil, ya que la crianza de los hijos es siempre un esfuerzo de colaboración entre ambos miembros de la pareja, y repartir ese tiempo libre de tareas domésticas suele notarse en el ambiente general de la casa.
5. Sorprender con gestos imprevistos
Las fiestas son un momento para pensar en los menos afortunados, en quienes son imprescindibles en la vida de cada uno y, sobre todo, en quienes se quiere. No hace falta esperar al gran día: estos gestos se pueden repartir a lo largo de toda la temporada navideña, y para muchas parejas significan el mundo.

Hacer que aparezcan flores de forma inesperada en la puerta o en la oficina, o llevar la cena a casa para que la otra persona pueda disfrutar de una velada lejos de la cocina, son gestos sencillos y bien recibidos. Un día de spa suele ser sin duda la joya de la corona entre este tipo de detalles, y un masaje de tejidos profundos ayuda a aliviar toda la tensión acumulada durante estas fechas, precisamente en una época en la que las agendas y las obligaciones familiares se acumulan más de lo habitual y dejan poco margen para el descanso individual.