
Bikaner: fuerte Junagarh y templo de las ratas
Bikaner queda algo apartada de la ruta clásica del triángulo dorado y por eso conserva un ritmo más tranquilo que Jaipur o Jodhpur. La ciudad se asienta en el borde del desierto de Thar, al norte de Rajastán, y combina un casco histórico de calles estrechas con uno de los fuertes mejor conservados del estado. A poca distancia, en el pueblo de Deshnoke, espera uno de los templos más singulares de la India: el santuario dedicado a Karni Mata, conocido popularmente como el templo de las ratas.
El fuerte de Junagarh
A diferencia de otros fuertes de Rajastán construidos en lo alto de una colina, Junagarh se levanta directamente sobre el llano, protegido por una muralla y un foso que en su día se llenaba de agua. Su interior reúne una sucesión de palacios, patios y salones decorados con espejos, pan de oro y pintura en miniatura, resultado de siglos de ampliaciones por parte de distintos gobernantes de la dinastía Rathore.
Entre las estancias más llamativas están el Salón de las Flores, con paredes cubiertas de motivos florales pintados a mano, y el Salón de Karan, con incrustaciones de vidrio de colores. El recorrido incluye también una colección de armas antiguas, carruajes reales y, de forma algo más inesperada, un biplano de la Primera Guerra Mundial expuesto en uno de los patios exteriores. Conviene reservar al menos dos horas para visitar el conjunto con calma y, si el presupuesto lo permite, contratar una audioguía o un guía local que explique el contexto histórico de cada sala.
El templo de las ratas de Karni Mata
Deshnoke se encuentra a unos 30 kilómetros al sur de Bikaner y puede visitarse en una excursión de medio día. El templo, dedicado a la diosa Karni Mata, alberga a varios centenares de ratas que se mueven libremente por el suelo y los altares. Según la creencia local, estos animales son la reencarnación de los descendientes de la diosa, y por eso reciben alimento, agua y protección constantes por parte de los devotos.
La visita se hace descalzo, como en cualquier templo hindú, lo que sorprende a muchos viajeros la primera vez. No se trata de un lugar pensado para el turismo sino de un templo activo, con sus propios rituales diarios, así que conviene mantener una actitud respetuosa y observar antes de fotografiar. Encontrar una rata blanca entre las miles de color gris se considera un signo de especial buena suerte, y suele generar cierta expectación entre los visitantes que buscan localizarla.
Quien prefiera evitar el contacto directo con los roedores puede limitarse a observar desde la entrada del templo, aunque perderá parte de la experiencia. Para quienes viajan con niños o tienen aprensión a los animales, es un punto a valorar antes de sumar la excursión al itinerario.
El desierto de Thar y las camellerías
Bikaner es también uno de los puntos de partida habituales para adentrarse en el desierto de Thar. A diferencia de las excursiones en camello que salen de Jaisalmer, más conocidas y concurridas, las que parten de Bikaner suelen ser más tranquilas y con menos grupos. Es posible contratar salidas de un par de horas al atardecer o excursiones de un día completo que incluyen comida tradicional rajastaní.
La National Research Centre on Camel, situada a las afueras de la ciudad, permite conocer de cerca la cría de camellos, una actividad tradicional en la región desde hace siglos. Se puede visitar el centro, ver a los animales y, en algunas épocas del año, probar productos derivados de la leche de camella.
Qué más ver en la ciudad
El casco antiguo de Bikaner conserva mansiones tradicionales, conocidas como havelis, con fachadas de piedra arenisca tallada. Muchas se encuentran en un estado de conservación desigual, pero pasear por sus calles permite hacerse una idea de la riqueza comercial que tuvo la ciudad en el pasado, cuando era una parada clave en las rutas de caravanas entre India y Asia Central.
Cerca del fuerte se encuentra también el Lalgarh Palace, construido a comienzos del siglo XX en un estilo que combina elementos rajastaníes con influencias europeas. Parte del edificio funciona hoy como hotel, pero otra sección alberga un pequeño museo abierto al público.
Cómo moverse y organizar la visita
La estación de tren y la estación de autobuses de Bikaner están relativamente cerca del centro, por lo que no suele ser necesario un traslado largo al llegar. Dentro de la ciudad, los rickshaws son la forma más práctica de moverse entre el fuerte, el casco antiguo y los puntos de interés algo más alejados. Para la excursión a Deshnoke, lo habitual es contratar un rickshaw o un taxi de ida y vuelta, ya que el transporte público regular es menos frecuente.
Antes de organizar el viaje conviene consultar los horarios de apertura del fuerte y del templo, así como el precio de la entrada, ya que ambos pueden variar según la temporada. Estos datos suelen estar disponibles en las páginas oficiales de turismo de Rajastán o directamente en la recepción de los recintos. Para quienes preparan una ruta más amplia por el norte de la India, conviene revisar también los consejos prácticos de viaje reunidos en el blog, así como otras crónicas del diario del viajero por la región.
Cuándo ir y cuántos días dedicar
El clima de Bikaner es extremo en verano, con temperaturas que superan con facilidad los 40 grados entre abril y junio, por lo que la mejor época para visitarla va de octubre a marzo. En invierno las noches pueden ser frías, especialmente si se planea alguna salida al desierto, así que conviene llevar ropa de abrigo ligera además de la habitual para el día.
Con un solo día es posible ver el fuerte de Junagarh por la mañana y desplazarse a Deshnoke por la tarde, aunque el ritmo será apretado. Dos días permiten repartir mejor las visitas y sumar una excursión al desierto sin prisas. Bikaner encaja bien dentro de una ruta más amplia por otros destinos favoritos de Rajastán, entre Jaisalmer al oeste y Jaipur al este, y suele ser una parada menos masificada que ambas dentro del mismo estado.